23-O : Miles de personas rodearon el Congreso por cuarta vez en un mes

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Coincidiendo con la primera jornada de debate sobre los polémicos Presupuestos Generales del Estado de 2013, miles de manifestantes volvieron a darse cita ayer en la puerta del Congreso de los Diputados.

Miles de manifestantes –cerca de 5000 según los organizadores, 2000 según la Delegación del Gobierno-, regresaron ayer 23 de octubre a la puerta del Congreso de los Diputados, donde tantos incidentes se registraron el pasado 25-S. Con la cámara baja ocupada en la primera jornada de debate sobre los Presupuestos Generales del Estado de 2013, la policía intervino desde el primer momento pidiendo la identificación a los concentrados y argumentando que la protesta no había sido autorizada. Se trataba de la cuarta vez en un mes que los españoles se daban cita en la calle para gritar basta a las medidas de austeridad impuestas por el gobierno.Los enfrentamientos registrados durante el 25-S permanecían frescos en la memoria de los presentes. Tanto es así, que muchos de los periodistas acudieron al encuentro con un casco temiendo un desafortunado giro de los acontecimientos. Pero éste no llegó y un clima pacífico reinó durante la protesta.

Mientras tanto, la cámara baja debatía sin sobresaltos sobre los futuros presupuestos que cambiarán la vida de quienes, desde fuera, seguían lanzando preguntas al aire que de nuevo se quedaron sin respuesta. Ironía y esperanza volvieron a hacer de la puerta del Congreso un lugar de asamblea para miles de ciudadanos asfixiados por los recortes impuestos por el Ejecutivo. "Que la Constitución no se puede cambiar cada 25 años es como creer que la Tierra es de los muertos", podíamos leer en una pancarta colocada en la puerta del Parlamento.Durante el 25-S el valor de Alberto Casillas, el camarero que acogió en su bar a un numeroso grupo de manifestantes perseguido por la policía, se convirtió en la insignia del movimiento. Ayer, el coraje corrió de la cuenta de los miles de manifestantes que se vieron obligados a ir abandonando la plaza, preguntándose si las medidas aceptadas dentro del Congreso no les obligarán a seguir haciendo peripecias para llegar a fin de mes.

Fuente : El País