Carlos Rey Emperador: Isabel demuestra ser más que una consorte mientras Europa se une contra la corona

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La unión de Francia e Inglaterra acecha las Españas y en la toma de decisiones una persona será clave para defender el honor de la corona: Isabel de Portugal.

El prestigio de Carlos cae cuando sus tropas saquean Roma y mantienen aislado al Papa, lo que provoca un nuevo enfrentamiento entre Europa contra el monarca. Francia, Roma e Inglaterra se unen para atacar Castilla e Isabel propone negociar con el Papa ofreciendole una salida honrosa que no vulnere su dignidad ni la de su esposo. Pero tal es la rivalidad que venimos viendo entre Francisco I y Carlos Rey Emperador que se plantean llevar a cabo un duelo personal cara a cara que ponga fin a sus diferencias. Pero el rey de Francia termina rechazando tal oferta y se decide a negociar. La caída de sus tropas le hace perder la guerra y debe renunciar a su derecho sobre el Milanesado a cambio de conservar la Borgoña una vez firmada la Paz de Cambrai. Además, éste deberá aceptar que su esposa vuelva a sus brazos si quiere recuperar a sus rehenes, entre los que se encuentran sus hijos. El Papa acepta coronar a Carlos y éste parte rumbo a Italia para luchar por la paz.

En Inglaterra, como ya os avanzamos en melty, Enrique está dispuesto a disolver su matrimonio con la tía de Carlos Rey Emperador. La caída en desgracia de Wolsey depende de que lo logre o no. Por ello, Catalina se ve obligada a comparecer en juicio para que un enviado de Roma dilucide si su matrimonio es válido. Pero éste tiene orden de no hacer nada hasta que saber quien ha ganado la guerra. Asustados a un fatídico resultado, el entorno del rey pide a Catalina que le dé la razón a Enrique y espere su ingreso en un convento, pues enfrentarse a un juicio así es mucho desprestigio para una reina. Ella se niega y es advertida de que si lleva la contraria al rey podría acabar en el cadalso.

Mientras tanto, Hernán Cortés se presenta en la corte para postrarse ante su rey y afrontar así todas las acusaciones que pesan sobre él. Pero ni siquiera el oro que trae con él consigue el recibimiento de Carlos Rey Emperador. Gracias a Isabel las palabras del explorador llegan hasta la corona, pues la joven reina es abordada en una de sus salidas. Cortés pide clemencia y ella se encarga de convencer a Carlos para que le perdone sus actos. Solo el nacimiento de su segunda hija podrán calmar las aguas tras el enfado del rey con su esposa, la cual ha recibido una declaración de amor por parte de Francisco de Borja, su caballerizo mayor. ¿Cómo hará frente Isabel a la ausencia de su marido?