Corrupción: la Infanta Cristina, al banquillo por supuesto fraude fiscal

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La Infanta Cristina de Borbón tendrá que sentarse en el banquillo y explicarle al juez Castro por qué considera que no tuvo responsabilidad alguna en la comisión de delitos fiscales de su marido, Iñaki Urdangarín.

Y finalmente sucedió. Aunque no podremos decir que una hija del Rey se enfrentará a la Justicia en calidad de procesada (ya que Don Juan Carlos ya no es Rey de España) lo cierto es que se han terminado cumpliendo los peores presagios de la Casa Real, que hace meses que elimino a Doña Cristina de Borbón de la mayoría de sus actos públicos. Esta mañana, el juez José Castro decretaba la apertura del juicio del Caso Nóos, escándalo de corruptelas que lleva más de cuatro años azotando el panorama mediático español por culpa de los supuestos tejemanejes que habrían llevado a cabo políticos y empresarios en las Islas Baleares. Entre los 17 acusados por corrupción y delitos fiscales se encuentran Iñaki Urdangarín y, desde hoy, Cristina de Borbón, la misma que dijo haberse equivocado a la hora de ingresar 600.000 euros.

Esto significa que, presumiblemente en la segunda mitad del 2015, la Infanta Cristina, imputada por el caso Nóos, se sentará frente al juez para aclarar el grado de responsabilidad que tuvo en la gestión de Aizoon, una institución que, en teoría, no tenía ánimo de lucro, si bien los escritos contables han llegado a demostrar la falsedad de esta afirmación. De nada han servido los recursos e intentos de evitar la catástrofe del fiscal anticorrupción Pedro Horrach, de la Abogacia del Estado y de los dos abogados de la Infanta : el juez Castro considera incoherente que Diego Torres e Iñaki Urdangarín estén acusados de los mismos delitos que Cristina de Borbón y que, no obstante, esa última se libre de sentarse en el banquillo.

La única acusación llevada a cabo ha sido hecha por el sindicato Manos Limpias, que reclama ocho años de prisión a la Infanta por su papel como cooperadora necesaria en la comisión de delitos fiscales perpetrados por Iñaki Urdangarín en 2008 y 2009. Castro ha solicitado a la Infanta 2,6 millones de euros de responsabilidad pecuniaria. Ahora la Infanta se enfrenta a una acusación de doble delito fiscal que, de no prosperar, se convertirá en una acusación como "partícipe a título lucrativo de los demás supuestos delitos” llevados a cabo por su marido "de los que su esposa haya podido lucrarse sin haber participado delictivamente en ellos". ¿Crees que la Infanta es inocente?