El fin del mundo, la última preocupación del indígena

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La profecía Maya nos recuerda que dentro de una semana el mundo habrá terminado. La redacción de melty.es quiere acercarte a la visión indígena del lucrativo negocio del fin de los tiempos.

El próximo 21 de diciembre del 2012, el apocalipsis augurado por los Mayas pondrá fin al mundo tal y como lo conocemos en la actualidad. Según una de las versiones de la profecía, el próximo viernes se producirá una alineación de los planetas y del sol con el centro de la Vía Láctea, invirtiendo los polos magnéticos del campo terrestre. El apocalipsis, para los más hollywodienses. Un simple paseo por internet nos permite comprobar por una parte, la enorme preocupación que este acontecimiento despierta en la población mundial (el gigante Google nos ofrece más de 40 millones de resultados). Sin embargo, no es esta la única constatación que podemos extraer de la predicción Maya. Muchos han sido los empresarios que han puesto en marcha un lucrativo plan que maneja a la perfección el escepticismo y el morbo de los ciudadanos de todo el mundo.

El fin del mundo, el negocio del año

Expedia, la agencia líder mundial en viajes online, ofrece "noches de hotel gratis" en hasta once de sus establecimientos con motivo del juicio final predicho por el calendario Maya. "Teniendo en cuenta que esta podía ser la última oportunidad de ver este gran destino, pensamos que a los turistas les sería más fácil visitarlo con algunos precios de venta increíbles", ha afirmado recientemente Joe Megibow, vicepresidente de Expedia.com. Claro que sí, Joe. Poco después, confesaba que la demanda de viajes con destino Cancún ha aumentado en un 10% con respecto a la temporada anterior.

Por si esto fuera poco, el mismo Grupo lanzó el pasado mes de octubre promociones de hasta el 40% en más de 100 establecimientos de Cancún, Riviera Maya, Guatemala o El Savador, hasta marzo de 2013. Un poco contradictorio, teniendo en cuenta que tales ofertas nacen con la única intención de ver el fin del mundo en primera fila el próximo 21 de diciembre de 2012. Dicho esto, a una servidora, cuyo país se haya inmerso en una ardua crisis económica, le surge una obligada pregunta. Si el próximo viernes desaparecemos de la faz de la tierra, ¿ podremos acogernos al seguro de anulación para recuperar el dinero de nuestro viaje planeado para mazo de 2013 ?

El fin del mundo, la última preocupación del indígena

Sin embargo, para la población indígena los problemas son otros. La delegada de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, Diana Canto Moreno ha asegurado recientemente que la mayoría de la población de las comunidades indígenas "ni siquiera está enterada" de la polémica profecía, y por lo tanto, "no la comenta" y menos aún "se preocupa por esa fecha". Las prioridad de ciertas comunidades mayas se aleja de la del resto del mundo. No es de extrañar si consideramos que para gran parte de la población la principal preocupación diaria es conseguir comida. Dificultades ligadas al alcoholismo, la desintegración familiar y la pobreza azotan fuertemente a estados como Yucatán.

A pesar de que la violencia ligada al narcotráfico no se ha hecho todavía con el territorio, la población en situación de pobreza ronda el 50%, indica el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). En municipios como Tahdiziú, Chikindzonot o Chemaz, el porcentaje de población en pobreza extrema se ubica entre 50 y 75 por ciento. Además, Yucatán registra el menor porcentaje de mujeres en escuelas con relación a los hombres según el IMCO. Facilitar el acceso a la educación de los más pequeños, paliar los problemas de salud o potenciar la producción en el campo son tres de las preocupaciones de los mayas. Así lo ha afirmado la delegada de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas tras el revuelo causado por el supuesto juicio final Cuando cada día constituye un reto de supervivencia, no es de extrañar que ese fin del mundo tan fructuosamente explotado al otro lado del charco pase desapercibido para la población indígena