El Lobo de Wall Street: crítica de la nueva película de Martin Scorsese nominada a los Oscar

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El próximo 17 de enero podremos disfrutar en la gran pantalla de ‘El Lobo de Wall Street’, el último filme de Leonardo DiCaprio dirigido por Martin Scorsese y nominado a 5 categorías en los Oscar incluyendo las de mejor actor, director y película.. Dos horas y cincuenta y nueve minutos de dinero, poder, mujeres y drogas. El corazón de la bolsa de Nueva York no conoce la modestia como modo de vida.

Wall Street es una fiesta y el hombre es un lobo para el hombre. Esta es la historia, basada en hechos reales, de un Robin Hood de los bosques a la inversa, que nos muestra la figura de un vividor hecho a sí mismo con una sola meta : revolcarse en una fortuna amasada a costa de los demás. Martin Scorsese presenta un filme que podría recordarnos a ‘Le Capital’, por aquello del poder corrosivo del dinero, pero el director neoyorquino muestra una perspectiva que sumerge al espectador en un mundo corrompido por los dólares, la cocaína y las prostitutas, una mafia de hombres trajeados sin moral alguna. Scorsese ha vuelto a superarse después de ofrecernos grandes filmes como Uno de los nuestros (Goodfellas) o Los Infiltrados (The Departed), que habían dejado el listón verdaderamente alto.

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Esta vez vuelve el 17 de enero con un personaje carismático como Jordan Belfort, interpretado por un intenso Leonardo DiCaprio. Tan intenso que en ocasiones podríamos pensar que podría salirse de la pantalla. Un corredor de bolsa de orígenes humildes que abandona todo ápice de moralidad para rendirse a la seducción perversa del dinero, un bien maligno que dirigirá su conciencia y le convertirá en un ser invencible gracias a la impunidad de sus actos. Un reflejo de la realidad visto a través de las gafas de Scorsese, una imagen nítida de los años de bonanza de Wall Street y la historia de cómo el dinero destruyó a un superhombre de las finanzas. Una trama aparentemente simple, pero que se magnifica para el disfrute del espectador, efecto que Scorsese sabe lograr a la perfección.

La visión de Scorsese

El realizador neoyorquino plasma en la gran pantalla la vida de un hombre que tergiversa el sueño americano para adaptarlo a su propia realidad. Jordan Belfort comienza a adentrarse en el mundo de la Bolsa desde una inocente perspectiva, consciente de lo que es la mala praxis en el mundo de los accionistas. Sin embargo pronto descubrirá que el camino hacia el éxito es bastante más corto cuando se juega sucio, por lo que engañar a sus clientes prometiéndoles una vida llena de comodidades hará que la suya parezca la de un rey. La furia desmedida de DiCaprio nos presenta a un Belfort al más puro estilo ‘rockstar’ que organiza fiestas alrededor de una piscina, se hidrata a base de dry Martinis y esnifa cocaína en el escote de su concubina de turno. Es un hombre de comportamiento punible dotado con todos los elementos necesarios para consagrarle como uno de esos antihéroes a los que envidiamos sin remedio alguno : Scorsese logra despertar el lobo que todos llevamos dentro.

El reparto

Puede que una de las escenas más reveladoras de esta realidad sea la de Belfort y Mark Hanna, su mentor y también lobo de la bolsa, interpretado por un hilarante Matthew McConaughey. Dos hombres trajeados, sentados a la mesa de un lujoso restaurante con vistas de todo Manhattan, situados en la cima del mundo, entonan el grito de guerra (con golpes en el pecho incluidos) que transformará a nuestro protagonista en todo un depredador. Belfort abandona a su primera esposa, Teresa (Cristin Milioti), quien ve la decadencia de ese joven de Queens del que se enamoró, para perder la cabeza por Naomi (Margot Robbie), la tentación rubia y además joven diseñadora de lencería que acaba por desposarse con un hombre de éxito y cuentas bancarias plagadas de ceros.

Donnie Azoff, encarnado por Jonah Hill, se convierte en el inseparable amigo del protagonista, aunque un tanto torpe y bocazas, siempre será la mano derecha y uno de los grandes soportes de Belfort. Hill sabe dar vida a un personaje del que el espectador jamás acabará por fiarse, una caricatura grotesca de un sirviente aparentemente fiel pero cobarde, que evoluciona de perdedor a semidios en un abrir y cerrar de ojos. En el filme encontramos también a un estirado Jean Dujardin, perfecto para el papel de un banquero suizo llamado Jean-Jacques Saurel y que formará parte del derribo del imperio construido por el Lobo.

La adaptación de una historia real

Basada en la autobiografía de Jordan Belfort, Scorsese abandona el mundo subterráneo de la mafia italo-americana para tratar un tipo de crimen organizado que ante los ojos de todo el mundo es completamente lícito. En una película que saca a relucir todo un universo plagado de escándalos silenciados por lobos con piel de cordero, el amor incondicional hacia el dinero conlleva una falta de escrúpulos colosal. Un vaivén de billetes verdes, polvo blanco y gritos de euforia nos envuelven en un tornado adictivo dirigido por un Scorsese que ha sabido explotar un ritmo cinematográfico acelerado, con pausas necesarias para recobrar el aliento tras una larga carcajada que ha costado a los productores (entre los que se encuentran los propios Scorsese y DiCaprio) 100 millones de dólares.

Tres horas de filme en las que el guión de Terence Winter (Los Soprano) nos embarca en la vida de excesos, corrupción, sexo, drogas, poder y dinero que le valieron a Jordan Belfort el apodo de ‘El Lobo de Wall Street’ (The Wolf of Wall Street). Un especialista en la malversación de fondos que tuvo que dar su brazo a torcer y renunciar a su cómoda vida para colaborar con el FBI y desmantelar toda una trama de blanqueo de dinero y fraudes fiscales, actualmente dedicado a dar conferencias para pagar los 100 millones de dólares (de un total de 250) que debe a los afectados por sus actividades fraudulentas en los 90. Belfort escribió el libro en que se basa este filme, una autobiografía publicada bajo el mismo título en 2008.

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Sin duda la transformación más remarcable es la de Jordan Belfort, que sin duda ha sido uno de los fuertes que ha sabido explotar a la perfección Leonardo DiCaprio. Una interpretación in crescendo que aporta al personaje la intensidad necesaria para transmitir el espíritu de un alma sin escrúpulos, ahogada en las drogas y obcecada en el “quiero más”. En general, toda la película es una montaña rusa de fiestas y decepciones, con una caída en picado a modo de ocaso para el dios de la fortuna, que finalmente se ve forzado a abandonar una vida cómoda de vicios para aterrizar en suelo firme y comenzar desde cero.

El Lobo de Wall Street podría convertirse en el pase perfecto para el tan ansiado Oscar de Leonardo DiCaprio, uno de los actores que parecen abocados a ser los eternos nominados por la Academia. Escenas desternillantes como la lucha interna de un hombre semiconsciente en un cuerpo paralizado por medicamentos caducados merecen que el actor al que vimos recientemente en el Gran Gatsby (The Great Gatsby) como modelo de vividor empedernido y en Django Desencadenado (Django Unchained) como antagonista sin escrúpulos, obtenga el reconocimiento que se merece y ésta, la quinta vez que se pone en manos de Martin Scorsese, sea la definitiva. En definitiva, El Lobo de Wall Street postula como una de las películas imprescindibles de principios de 2014. ¿Irás al cine a ver lo nuevo de Scorsese?