El séptimo hijo: 5 motivos para no perdértela

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Una épica leyenda sobre brujería y magia negra en la que se sumergen, por primera vez en el género fantástico, Julianne Moore y Jeff Bridges : 'El séptimo hijo'.

En un largo tiempo pasado, un mal que germinará la guerra entre las fuerzas de los sobrenatural y la humanidad está apunto de ser liberado, una vez más. El Maestro Gregory (Jeff Bridges) es un caballero que había encarcelado a la bruja más malévola y poderosa jamás conocida, Madre Malkin (Julianne Moore), hace siglos. Pero ahora se ha escapado y busca venganza. Haciendo acopio de sus seguidores de cada encarcelamiento, la hechicera se prepara para desatar su terrible ira sobre un mundo desprevenido. Sólo una cosa impide su camino : el Maestro Gregory. En una reunión mortal, Gregory se enfrenta cara a cara con el mal que siempre temió volver a ver. Ahora tiene sólo hasta la próxima luna llena para hacer lo que normalmente lleva años : entrenar a su nuevo aprendiz, Tom Ward (Ben Barnes), para luchar contra una magia oscura como ninguna otra. La única esperanza del hombre se encuentra "en el séptimo hijo de un séptimo hijo".

El séptimo hijo es un cuento de fantasía heroica cargado de efectos producido por Legendary Pictures y dirigido por cineasta ruso Sergei Bodrov (Prisoner of the Mountains). Con un solo vistazo al tráiler se hace evidente que el filme promete. No obstante, vayamos un poco más allá y conozcamos por qué no podemos dejar de ver esta "cinta mágica".El Género : El señor de los anillos, Juego de Tronos... Que alguien las bendiga. Si el fuego de dragón es tu fuente de calor favorita y en tu biblioteca personal no falta un libro de hechizos, esta es tu película. El guión. Basada en el primer libro de la serie Las crónicas del centinela de piedra -The wardstone chronicles- (publicado en EE.UU. como El último aprendiz -The Last Apprentice), es una saga de fantasía oscura narrada por el célebre autor británico Joseph Delaney.

La película cuenta con un impresionante equipo de redacción, con Matt Greenberg (1408) a la cabeza y Charles Leavitt (Blood Diamond) y Steven Knight (Locke) ocupándose de la pulcritud del guión. Fantasía clásica. Donde los caballeros luchan contra brujas, ogros y otras criaturas que cambian de forma para alcanzar el control de un reino boscoso que se parece mucho a la 'Columbia Británica' (confirmado en los créditos finales). Los buenos son dirigidos por el Maestro Gregory. Aquí entramos en el cuarto reclamo, el reparto. Gregory es asistido en su tarea por un "séptimo hijo de un séptimo hijo", un joven nacido con visiones proféticas de la fatalidad. El primer aprendiz es interpretado por Kit Harington, que se quitó su atuendo de Invernalia (Jon Snow) y de alguna manera aterrizó aquí. Su otro compañero es Tom Ward (Ben Barnes de Las Crónicas de Narnia), un peón ingenuo con mucho que aprender acerca de las fuerzas oscuras, sobre todo cuando se enamora de una hechicera preciosa (la belleza sueca Alicia Vikander, Royal Affair). En todo caso, la película ofrece el placer de ver a Bridges y Moore en un duelo sobre una ambientación excelente y unos fondos canadienses (allí se rodó gran parte de ella) impresionantes.

La trama lleva adosada una especie de subtexto sobre mujeres poderosas siendo despreciados en un mundo de hombres, pero esa idea no llega a ser desarrollada por los cineastas. De hecho, el gran peso de la narrativa (el quinto melty-motivo) recae en la maestría de los efectos especiales de John Dykstra (Star Wars) con sus dragones, sus brujos y sus abundantes criaturas digitales. Otro punto fuerte de regalo. Bodrov, que se sienta en la silla del director, es conocido por su drama nominado al Oscar, Prisioner of the Mountains, al que siguieron otras grandes películas de acción internacionales, incluyendo la magnífica Mongol : El ascenso de Genghis Kahn. Su peculiar estilo aquí, en El séptimo hijo, es fácilmente distinguible.