Goya 2014 nominados: '15 años y un día', crítica de la película de Gracia Querejeta

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La última creación de Gracia Querejeta podría hacerse con siete estatuillas en la ceremonia de los Goya que se celebra este domingo 9 de febrero. Descubre a continuación nuestra crítica de '15 años y un día'.

(Por Alexandra Gil)

Una previsible Gracia Querejeta logra embaucarnos en un sincero relato de vidas rotas. Si dejamos a un lado la facilidad con la que se adivina el final que la directora de 'Siete mesas de billar francés' ha ideado para '15 años y un día', la historia consigue ofrecernos timidísimos altibajos emocionales y, gracias a la sorprendente interpretación de Arón Piper, entrañables momentos de carcajadas. Nominada a 7 estatuillas en la 28º edición de los Premios Goya, la cinta de Querejeta nos transporta al pasado hermético de Max (Tito Valverde), abuelo de nuestro joven protagonista, cuya ausencia en la lista de nominados a Mejor Actor Revelación sigue resultando un misterio.

El gamberro personaje encarnado por Arón Piper nos recuerda el lado más desenfadado de la vida, el de la adolescencia despreocupada y granuja, valiente y osada. Pero el comportamiento de Jon, sumado a la clarividente falta de comunicación entre éste y su madre (Maribel Verdú) tras la muerte de la figura paterna, llevará a Margo a recurrir al abuelo Max para meter en vereda a Jon, expulsado del colegio durante tres meses tras acumular incontables apercibimientos. La llegada de Tito Valverde a la trama da el pistoletazo de salida a un sinfín de cabos sueltos a los que no encontramos respuesta al final de la cinta. Un terrible accidente unirá el pasado que creían lejano con un inconcluso presente, carente de proyectos para nuestros protagonistas. Muy pronto, los interrogantes de personajes como la abuela de Jon, a la que Max echó de su vida tres años antes sin ninguna explicación, se convierten en los nuestros, sirviendo de hilo conductor de una historia a la que sin duda alguna le falta fuerza para llevarse el Goya a la mejor película.

La originalidad no estaba invitada al rodaje de '15 años y un día', un guión cosido en forma de zigzag, una montaña rusa de satisfacción y decepción que recorre una historia que nos deja una extraña sensación de 'déjà vu' con agradables momentos interpretativos, muy frecuentemente traídos de la mano del simpático choque entre las dos generaciones opuestas encarnadas por el incorregible nieto y el inflexible abuelo.

  • El reparto

El virulento giro de guión al que nos invita Gracia Querejeta con el accidente de nuestro joven protagonista subraya a nuestro pesar cierta neutralidad en la interpretación de Maribel Verdú, excesivamente aletargada en el momento más duro de la vida de la madre a la que da vida. El espectador no puede evitar sentir cierta carencia de garra y realismo en el papel de Margo, cuyo texto retumba, en los puntos más relevantes del guión, demasiado teatralizado.

Los veteranos Tito Valverde y Maribel Verdú optan a dos estatuillas por sus respectivas interpretaciones en '15 años y un día'. El primero de ellos está nominado al Goya a la Mejor Interpretación Masculina Protagonista, junto a actores de la talla de Javier Cámara ('Vivir es fácil con los ojos cerrados'), Antonio de la Torre ('Caníbal') y Eduard Fernández ('Todas las mujeres'). Por su parte, Maribel Verdú podría hacerse con el galardón a Mejor Interpretación Femenina de Reparto, al que también aspira Terele Pavez ('Las Brujas de Zugarramurdi'), Susi Sánchez ('10,000 noches en ninguna parte') y Nathalie Poza ('Todas las mujeres').

Belén López, uno de los múltiples cabos sueltos de Querejeta en la cinta que podría llevarse el Goya, se cuela en la lista de nominados al premio a Mejor Actriz Revelación, una agradable sorpresa que pone de relieve una interpretación que la propia historia invitaba, no obstante, al olvido. El enigma del galardonadísimo reparto llega con nuestro protagonista; el natural talento de Arón Piper no le ha catapultado a lo más alto de la lista de artistas reconocidos, a pesar de aportar (con 17 años) la luz necesaria en un guión en ocasiones falto de ritmo.

  • Lo peor

Pensado para mover las entrañas del espectador, el filme no logra superar la frontera que separa a un guión de una obra maestra, quedándose a medio camino entre un drama de calidad y ese 'algo más' que los cineastas solo logran cuando no lo están buscando. Discreto aunque entretenido, el argumento no aporta grandes sensaciones, y el cliché invade pronto la gran pantalla a través de la enorme disparidad entre el cuadriculado mundo de Max y la alocada vida de su nieto Jon.

  • Lo mejor

La sincera interpretación de Arón Piper y la rebeldía del protagonista al que da vida sí logran hacer viajar al espectador hacia la despreocupación propia de un adolescente de 14 años. La primera mitad del filme es fresca y aporta simpáticos momentos de diversión a través de los atrevidos ojos con los que Jon ve el mundo.

  • La prensa dice...

"La búsqueda de una trama sencilla, de unos personajes reconocibles y de una puesta en escena natural actúa en aras de la empatía y la verosimilitud, pero en detrimento de lo excepcional". (Caimán. Cuadernos de cine)

"Es una película que supera la corrección pero que no me apasiona en ningún momento (...) ¿Y qué me gusta mucho en medio de tanta tibieza ? Una actriz llamada Maribel Verdú, buena desde pequeña, pero que me fascina absolutamente en su madurez (...)" (El País)

"El resultado el frío pese a que la mayoría de los personajes o bien viven o se encuentran en situaciones límite, y se recurre demasiado a la palabra explicativa para aclarar aquellas cosas que igual estarían mejor sin aclarar de manera tan concluyente". (El Periódico)