Goya 2014 nominados: 'La herida', crítica de la película de Fernando Franco

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'La herida' es la ópera prima de Fernando Franco, que cuenta con seis nominaciones a los Goya 2014, incluyendo el de mejor actriz, mejor película y mejor director novel. Este largometraje sigue los pasos de Ana, una joven con problemas de ansiedad, depresión y agresividad.

(Por Elena Bueriberi)

'La herida' nunca se cierra por completo. Las pretensiones de una historia que podría haber dado de sí para algo más que una presentación del personaje al que interpreta Marian Álvarez se quedan un tanto en el aire. Y es que lejos de contar una historia, asistimos como testigo omnipresente al día a día de Ana, una joven con altibajos emocionales que canaliza su rabia interna a través de la agresividad hacia los demás y hacia sí misma. Planos-secuencia, silencios prolongados y tonos azulados como predominantes son los ingredientes para presentarnos el amargo mundo de Ana, una conductora de ambulancias que se encarga de trasladar a enfermos. Ella vive con su madre (Rosana Pastor), divorciada y con un continuo aire apesadumbrado que le impide ver la realidad y actuar ante los problemas de su hija. 'La herida' está nominada a 6 categorias distintas en los Goya 2014, entre las que encontramos las de mejor actriz protagonista, mejor director novel y mejor película.

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El filme de Fernando Franco cuenta con toda una perorata de tópicos en cuanto a los desórdenes que acarrea un trastorno depresivo, incluyendo autolesiones, pensamientos suicidas, consumo de drogas y la búsqueda desesperada de alivio en relaciones sexuales esporádicas que concluyen sin más dejando al espectador sediento de una resolución. En algunos aspectos encontramos un ligero paralelismo entre 'La herida' y 'Shame' (2011), de Steve McQueen, que contaba la historia de Brandon, un Michael Fassbender adicto al sexo con tal de no atender a sus propias emociones. Dicho parecido es visible en los planos tensos, en la armadura con la que se cubren los solitarios protagonistas y en cómo se desvían los sentimientos por cauces obsesivos e incluso peligrosos... pero poco más.

Podría decirse que 'La herida' tiene un potencial impresionante que en vez de terminar con un in crescendo, pierde interés conforme pasan los minutos. Si bien es cierto que vemos los altibajos de una persona 'borderline', con sus momentos de aparente alegría y sus caídas en picado, por un motivo u otro el filme no logra emocionar lo que debería. Quizás sea por la facilidad con la que el espectador puede desconectar de la vida de Ana, en la que no ocurre nada extraordinario salvo sus cambios repentinos de humor. O por el hastío que supone el centrar toda la película, literalmente, en ella, sin sacar ninguna conclusión en claro. Fernando Franco irrumpe como director de largometrajes con esta cinta tan diferente a lo que nos tiene acostumbrados el cine convencional, tras haber trabajado como montador en filmes como 'Blancanieves' (2012) y haberse atrevido con cortos como 'La media vuelta' (2012) o 'Room' (2010). Sea como fuere, al ser testigo de la rutinaria vida de Ana, nos trasladamos a su mundo de tristeza e incomprensión, pero tal vez no por el tiempo suficiente como para disfrutar la película al 100%.

  • EL REPARTO

Al no haber verdaderamente un final donde se resuelva todo o parte del problema que concierne a Ana con un cambio que concluya de manera lógica el retrato de su vida, no observamos evolución alguna del personaje, típico de una persona sumida en el pozo sin fondo de la depresión. No hay arco dibujable para la interpretación de Álvarez de una mujer que se estanca desde el minuto uno del filme y se niega en rotundo a avanzar, trasladándonos a su atmósfera monótona hasta que la película se vuelve soporífera. Por muy cruda que se muestre la personalidad de Ana gracias a la premiada interpretación de Marian Álvarez con la Concha de Plata, con los puntos álgidos en los que vemos su desesperación, su rabia contenida o su mirada vidriosa perdida en el horizonte, quizás le falte algo más de maduración para terminar de cuajar como un 'todo'.

Cuando pensábamos que el último clavo ardiente al que podía aferrarse nuestra protagonista terminaría por templarse, Alex (Andrés Gertrúdix), su novio desde hace dos años, termina de rizar el rizo en un bucle de desilusiones para Ana. Este es un personaje al que vemos muy poco pero representa a la perfección la reacción de rechazo y enfado hacia una persona ininteligible a causa de sus respuestas bipolares. Jaime (Manolo Solo) es una de las víctimas de los cambios bruscos de Ana, y aunque intenta ser todo lo comprensible que puede, no logra terminar de entenderla.

  • LO MEJOR

Sin duda uno de los mejores trabajos que se ha llevado a cabo en este filme es el montaje. El ritmo de la película es pesado pero a su vez algo impredecible, dado el carácter cambiante de Ana. Escenas largas en las que la vemos pasar la noche en vela, curando sus heridas con limón, bebiendo una cerveza frente al televisor o chateando con un chico con las mismas inquietudes que ella a través de internet, nos transportan al mundo de una persona solitaria, perdida, ansiosa por romper con todo y a la vez con nada. Vivimos de verdad los momentos de hastío en planos mantenidos, silencios que se hacen eternos y planos-secuencia de las acciones de Ana. No en balde el filme también está nominado a la categoría de mejor montaje en los Goya.

  • LO PEOR

Probablemente lo que más falla en este largometraje sea el guión. Quedan huecos sin rellenar, no conocemos realmente el origen de la perturbación de Ana, aunque podemos suponer que es la falta de una figura paterna en su vida y de ahí su obsesión por mantener a Alex a su lado. Podría haberse potenciado más su historia en vez de finalizarla con la misma incertidumbre con la que comenzó.

  • LA PRENSA DICE

"Franco, con un pudor franciscano, evita los discursos y las explicaciones verbales (su puesta en escena, tan agobiante como la vida de su protagonista, es ejemplarmente enclaustrada)". - (Javier Cortijo), Cinemanía

"Imagino que también se ha propuesto poner enfermo al espectador, provocar su espanto y su piedad. En mi caso, lo consigue. Y que al terminar me plantee por qué he perdido 100 minutos de mi precioso tiempo presenciando un catálogo de horrores. La respuesta es que su visión forma parte de mi tantas veces ingrato trabajo, pero también que jamás me atrevería a recomendársela a nadie, ateniéndome a las sensaciones que me provoca". - (Carlos Boyero), El País

"Su responsable, Fernando Franco, debuta ambiciosamente en el largometraje. Su película está al margen del cine, convencional y reiterativo, con que suelen saturarnos". - (Lluís Bonet Mojica), La Vanguardia ¿Qué te ha parecido la ópera prima de Fernando Franco?