Hablando en serie: Dani Rovira 'responde' a las críticas de su paso por El Hormiguero

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¿Eres lo último que hagas? Un 'directo' mensaje del humorista y actor vía Twitter sirve de respuesta a todo lo que se ha dicho de él y de Clara Lago. ¿Con razón?

Dani Rovira y Clara Lago vuelven a ser los protagonistas de 'Hablando en serie' esta semana, aunque por motivos muy diferentes a los de la anterior. Si hace solo siete días que aplaudíamos el espontáneo y sincero beso de la joven actriz hacia su compañero "en todos los sentidos" cuando se hizo con el Goya Revelación, hoy seguimos anonadados (y sin saber cómo tomarnos) el paso de 'los amantes de Teruel' por el plató de Pablo Motos. Siempre atento (o casi siempre), el presentador de 'El hormiguero' supo calmar los ánimos de una reivindicativa y extrema Clara.

Lo raro no es que 'una fumadora' famosa no pueda sentarse en una terraza a disfrutar de una caña sin que un fan vaya a pedirle una foto o un autógrafo, ni tampoco es que llegue un momento en el que salir a dar un paseo con su pareja le resulte ardua tarea, no. De hecho, analizando la situación, tampoco es difícil pensar que en cierta manera, en determinadas situaciones, les gustaría pasar desapercibidos, como a todo hijo de vecino. Lo complicado es entender que se les ocurra la brillante idea de lanzarlo en 'prime time' y en El Hormiguero, porque claro, trae cola, también en Hablando en serie.

"Eres lo último que hagas. Para bien o para mal. La memoria está infravalorada. Por ejemplo: acabo de hacer caca.", ha sido el contundente mensaje de Dani Rovira vía Twitter, que alguien podría tomarse no de la mejor forma posible. El problema no solo es ese, que también, sino que los fans y seguidores a los que les encantas, para los que conocerte representa una ilusión, se sientan decepcionados, engañados (con lo que pensaban que eran y que no son en realidad) y humillados o infravalorados. A mí personalmente Clara Lago y Dani Rovira me encantaban, pero si me los encuentro algún día por las calles de Madrid no les voy a prestar la más mínima atención. La pena es que no voy a ser la única.