Hablando en serie: el amor de Blanca Suárez y la princesa que 'perdió el trono' de Michelle Jenner

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Ni siquiera la princesa a la que da vida la famosa 'broken hearts' del panorama nacional ha conseguido levantar una ficción que parece abocada al absoluto fracaso. Estos son los datos.

Contra todo pronóstico (y con mucha pena) tenemos que someter al análisis de 'Hablando en serie' la última ficción conocida de Blanca Suárez, después de haber cosechado un éxito rotundo como la exuberante y poco creíble Boina Verde que compartió cartel con Hugo Silva. Tener a dos guapos de altura en una serie que emite Mediaset España suele garantizar el éxito de plano, cuanto más si hay amor de por medio, traición, un poco de humor y un elenco 'extra' que da coherencia, fuerza, gancho y sólida base a lo que resultó ser lo que parecía: todo un éxito de audiencia.

Como si de un refrito de ajo se tratara, los que fueran protagonistas (en parte) se vuelven a dar cita cada lunes en el serial continuación de 'Isabel', lo disfracen ellos como lo disfracen. Pretendían que Álvaro Cervantes se ganara el respeto que durante años ha sujetado Rodolfo Sancho, ardua tarea cuanto menos, pero imposible ha resultado (estaba claro) que Blanca Suárez ocupase el 'trono' que perteneció a Michelle Jenner (gustos a parte, es una de las mayores joyas interpretativas que nuestro país tiene en la actualidad). Casualmente ambas estuvieron nominadas para el gran premio español del cine en la misma ocasión, pero claro, la León fue demasiada Pepita como para tener rival, 'Hablando en serie'.

Comentaba el pasado lunes con él (yo no soy como Sara Carbonero, el mío se queja de que lo saque a coalición en 'Hablando en serie' cada vez que tengo oportunidad), que entre esas cartas que se dan los unos a los otros (sigo con los personajes de 'Carlos Rey Emperador') a lo mejor pasaban años (antes del whatsapp las cosas eran muy distintas). Esa lentitud en ocasiones demasiado acelerada que deja de contar cosas por intentar hablar de todo consigue marear a un espectador que, si no conoce la historia, acaba perdido. La magia de Isabel, además de Jenner y Sancho, fue la facilidad y elegancia con la que contaron la historia. A su nieto me parece que no la salva ni la Cabo Isabel Santana con su mejor disparo.