Hablando en serie: el final de 'Sin Identidad' se veía venir

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Ha sido una serie de las que gustan y entretienen, a mí por lo menos, pero los finales predecibles restan emoción a la trama, siempre. Un desenlace dulce que deja una extraña sensación.

María ha vuelto a sonreír tras dar por concluida su venganza en 'Sin Identidad', Hablando en serie, como si del justo desenlace de una película se tratara. Los buenos que han sobrevivido, felices, y los malos, caídos en desgracia (véase el regreso a los orígenes de Amparo o el cruel golpe de realidad que Luisa se niega a aceptar). El caso es que la ficción parece un refrito de mejores y peores momentos de otras series, o novelas, de éxito, y no pongo en cuestión la calidad de la serie ni de los actores, ojo, creo que Verónica Sánchez o Eloy Azorín han estado sublimes, al igual que Lidia Bosch, siempre espléndida. Incluso Megan Montaner ha sabido estar a la altura de un reparto que apostaba a caballo ganador.

Para empezar, ese final a lo 'Rubí' ya lo predijimos ayer en melty tras escuchar las declaraciones de Manuel Ríos San Martín. No era muy difícil imaginarse que Quique sería el encargado de vengarse de todo lo que le habían hecho en 'Sin Identidad', Hablando en serie', y vuelta a empezar, ¿o no ? Un final abierto que ya vimos cuando Rubí Ferrer, caída en desgracia, adoctrinaba a su sobrina Fernanda para que continuase su labor. Se trata de un guiño evidente que, habiendo estado en la mente de los guionistas o no, al igual que comentamos la bonita historia de 'El Conde de Montecristo', se trata de un compendio de ideas que ya habían sido generadas con anterioridad. Eso sí, había que saber unirlas con sentido y maestría. Es cierto que la historia, a veces, (algunas) ha abusado de tener el poder de escribir el guión, pero bueno, ha conseguido entretener a casi tres millones de espectadores con una puesta en escena ejemplar, eso bien merece un reconocimiento.

Por otra parte, el tema este de 'al final todo termina con el niño', nos ha recordado a 'Bajo Sospecha', otra ficción, por cierto, a la que se veía venir desde lejos. Anuncian los guionistas, actores y demás que el final de 'su serie' respectiva es sorprendente, pero a mí para sorprenderme a lo mejor me tienen que dar un final que no me guste tanto. Vamos, es fácil, solo hay que coger ideas de George R.R. Martin, o de los guionistas de 'Juego de Tronos', que por poco menos empiezan a cortar cabezas a diestro y siniestro. 'Sin Identidad' ha terminado bien, correcta, aunque siempre puede haber lugar para una 'spin off', a pesar de que han jurado y perjurado que no volverán, que también lo hizo J.K. Rowling y mira. Con todo mi pesar le voy a tener que volver a dar la razón a mi chico, que se pasa el día diciéndome que no escupa para arriba, que al final siempre te acaba cayendo todo encima.