Hablando en serie: GH VIP como antídoto al pánico

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En una semana en la que todos los ojos están puestos en las víctimas que ocupan la mayor parte de nuestros pensamientos, la 'tele' evidencia el sentir nacional.

Mientras la segunda temporada de 'El Minsiterio del Tiempo' sigue sudando la gota gorda para mantenerse en ese digno puesto de audiencia que la confirma con una de las mejores ficciones españolas de todos los tiempos, 'El Caso' esta semana parece haber bajado ante una de las 2747 formas en las que se emite Gran Hermano VIP (vale, es una exageración, pero lo de este programa también). Sé que ya lo hemos repetido en múltiples ocasiones, y lo dice una de las fans de 'Casados a primera vista', Hablando en serie, pero bueno, la cosa es la misma. Nos criticarán hasta la saciedad por disfrutar con la telerrealidad más que con la ficción de calidad, y a mí hasta hace unos meses también me extrañaba que así fuera pero, ¿qué mejor forma de evadirse que con una buena dosis de absurdas conversaciones en vena? Supongo yo que el martes, después de un día de terroríficas imágenes, noticias y macabras predicciones, por la noche había que elegir cualquier forma de desconexión.

Ni la lluvia de Sevilla, ni el sol que esta mañana brilla en Asturias ayudan a mitigar el dolor, la pena y el miedo de pensar que le puede tocar a cualquiera, en cualquier momento, y sin que le dé tiempo a disfrutar de cosas tan pequeñas como su programa favorito. Tal vez por eso la televisión se ha vuelto nuestro mejor aliado, las ficciones que con tanta pasión crean para que los espectadores lleguen a casa después de un día horrible y puedan desconectar, lo que pasa con la temporada 4 de Gran Hermano Vip o con esos matrimonios de 'Casados a primera vista' que siguen dando juego aún después de haber firmado los papeles del divorcio. Nos entretienen, nos hacen reír, y lejos de aceptar el hecho de que estos programas se han convertido en una fábrica de famosillos bastante reprobable, cabe destacar, sus andanzas en televisión a veces consiguen luchar contra el miedo tanto como la música. A veces hace falta disfrutar de una risa, sobre todo cuando la vida se llena de sombras.