Hablando en serie: Malú y Cristina Pedroche también celebraron la histórica victoria

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No podía dejar pasar la oportunidad de rendirles mi particular homenaje a esos 'chicos' superlativos que, con un magnánimo Pau a la cabeza, demostraron de nuevo el talento del que siguen gozando.

En un año en el que el Real Madrid de Llull, del 'Chacho', de Rudy y de 'su majestad' Felipe Reyes ha ganado todo lo ganable, esta medalla de oro sabe muy bien, a red cortada, a mojadura de cava, a recompensa al esfuerzo, a trabajo en equipo y a victoria, a devolverle a Francia lo que se le debía (un ojo por ojo de campeones). Así lo han recogido todos y cada uno de los medios de comunicación, las redes sociales y los internautas y todo aquel que ha podido ver la exhibición de un Pau Gasol de 35 años que ha contado con un trabajado equipo que le ha allanado el camino para convertirse en más que merecido MVP del Eurobasket.

Dicho esto y, esta vez, no Hablando en serie, sino en serio, echemos un tanto la vista atrás para recordar la última vez que todos (o casi todos) metimos la gamba. Estamos presenciando desde las gradas a una selección de estrellas que juega en casa, que busca el oro y que recibirá tantas alabanzas con cada mate como el pasado jueves ocurría en el Estadio de Lylle. Muchos se cebaron con la idea de que los Gasol y cía llegaban para mover a todos los demás y para imponer su estilo (que pecaron de confianza, vamos). Atónitos presenciamos desde casa (y otros tantos lo vieron en vivo) cómo una Francia con la lección más que aprendida dejaba sin opciones a los históricos hermanos, a Ricky, al gran Ibaka, al capitán Navarro y a los pocos que un seleccionador sin capacidad de reacción dejó desfilar por la pista.

A mí, personalmente, el domingo, tras la predecible final, me llamó la atención una persona, Rafael Nadal. Orgulloso del triunfo de sus compañeros, abrazaba, fotografiaba y sonreía al ver una victoria que sabía a mucho más que a oro, sabía a recompensa. Él, uno de esos pocos que ha conseguido que las redes sociales ardan con su nombre ante los premios que han ido definiendo su carrera deportiva y que hoy, al más puro estilo con el que consiguieron 'echar' a Iker Casillas, le dan la espalda. Ellos han representado en ocasiones, o representan, la cara amarga del triunfo. Una afición deportiva que no solo no perdona la caída, sino que la castiga con crueldad. Pau Gasol ha demostrado que sigue siendo uno de los mejores jugadores de baloncesto del mundo, motivo por el que pasará a la historia del deporte español. Ojalá siga muchos años regalándonos espectáculos como los de estos días, como parece que es su intención, pero en el momento en el que su rendimiento natural, incluso sus logros en los campeonatos nacionales bajen, recordemos que hemos podido presumir de disfrutar del juego de una leyenda viva.