Hablando en serie: 'Sin Identidad' y 'Allí abajo' la meten hasta el fondo

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Que pensaba hablar hoy de las muertes y escenas de cama de la semana, como siempre, pero es que estos días Antena 3 está tocando las narices demasiado como para no mencionarlo...

Me decía mi abuela siempre, y me lo sigue recordando cada día, que no se puede estar en misa y repicando, y más de uno debería aplicarse el cuento. Lo del grupo de San Sebastián de los Reyes es tremendo, por no decir 'acojonante', que siempre queda más claro todo con una palabra de este calibre. El caso es que me reía yo de 'La Voz' y las quinientas mil ochocientas pausas para publicidad que tan convenientemente introduce Jesús Vázquez cuando va a pasar algo importante (o cuando no, vamos, da igual), pero ayer me dieron en todas las narices. El final de 'Sin Identidad' se acerca, hablando en serie, y aunque parecía que no, la cosa se ha puesto emocionante (al menos para los que seguimos las andanzas de Megan Montaner en la pequeña pantalla, porque a mí novio sigue dándole un poco igual).

El caso viene a ser que ayer las tandas de anuncios acabaron con mi paciencia (y tengo mucha). Primero porque de empezar a las once menos veinte, como anuncia la programación, nada. Menos mal que ayer se nos hizo tarde para cenar y me dio tiempo a freír los boquerones entre pausas publicitarias y resúmenes introductorios, pero vamos, aún así. A medida que avanzan las series y que la audiencia se engancha empiezan a prolongar la emisión de contenido y a aumentar las interrupciones, que yo lo entiendo, a ver, todo por la pasta, hasta hablando en serie, pero por lo menos habrá disimular un poco, ¿no ? Como si ninguno tuviera que madrugar al día siguiente para ir a trabajar (el que tenga la suerte de poder ganar un sueldo, claro). Esas dos horas (más o menos) de descanso nocturno frente a la pequeña pantalla, 'viviendo' una vida ficticia, son necesarias, tanto como el sueño o el esfuerzo. En vez de pensar tanto en el bolsillo deberían de pensar un poco mas en aquellos que les ayudan a llenarlo.

Lo de 'Allí abajo' ha sido otra historia, definitivamente. La cosa empezó regular pero iba muy bien, la verdad. Empezaba a gustar y a hacer reír, que era su cometido, ni más ni menos. Pero me parece a mí, y a muchos más, que les van a sobrar capítulos, al menos de la primera temporada. Demasiado rollo, demasiado lío y demasiado estirar el chicle. Y eso que Carmina y Dolores están sembradas, las cosas como son. Los demás no lo hacen mal, pero no es lo mismo. Lo de 'Vis a vis' resulta completamente diferente. Partía con lo bueno y lo malo del brazo, la 'intolerable' copia de 'Orange is the New Black' que se ha quedado en un guiño a la cárcel de mujeres y a la rubia protagonista, porque por lo demás, ni las pestañas ha heredado. Esta noche veremos si también se han pasado de vueltas, pero por el momento no solo es que no aburra, es que además entretiene, por lo que misión cumplida. Conclusión: que hasta la pata hay que saber meterla. Y fin.