Hablando en serie: yo sí me visto de princesa, al contrario que Cristina Pedroche

Escrito por

Zapatos de cristal, vestido largo tan blanco como la nieve y el 'príncipe azul', lo más importante. Aunque, sinceramente, lo mejor es casarte, sí, pero como a ti te dé la gana.

Desde pequeña quiero yo casarme en un palacio, Hablando en serie, convertirme en 'princesa de cuento', como Blanca Suárez. Ni corona, ni pajes, pero sí un largo vestido de estos que pesan, que son difíciles de combinar con los tacones, ya no digamos a la hora de coger el brazo de tu padre y dejar los nervios a un lado, si es que ese día es posible. Me lo he pedido todo, menos la calabaza convertida en carroza, porque papá no entiende que lleguemos al ayuntamiento de otra forma que no sea en el coche de mi abuelo, ese va a ser nuestro particular homenaje. Después de mucho pensarlo, él es una de las piezas fundamentales de ese día, tan importante como el amor, la ilusión y las muchas sonrisas que espero que se dibujen al brindar.

Cristina Pedroche ha pasado del tema, olímpicamente, centrándose en lo importante: que sus familias y ellos disfruten del momento en el que deciden unirse. La presentadora ha pensado que no eran tan importantes las galletas con forma de 'novia' con las que yo llevo meses volviendo loca a mi madre: me parecen una auténtica monería. Tiene todo mi apoyo, aunque luego, como lo dé por celebrar, va a dejar mi evento en pañales, tal cual. La joven ha recibido críticas de todo tipo, pero no solo porque sea famosa, no, es que los novios, por definición, deben aguantar todo tipo de comentarios al respecto de lo que hacen, de lo que no, de lo que deberían de hacer y un sinfín de absurdeces de todos aquellos que se creen con derecho a opinar, a criticar y a señalar todo aquello que tiene que haber en tu boda. Acabáramos.

La comida, el vestido, las invitaciones, las flores...nada de eso importa, Cristina Pedroche lo sabe bien. Se trata de una unión que solo incumbe a dos personas, que quieren celebrar el día con su familia, con los amigos más queridos y con todos aquellos que se alegran de que esas dos personas estén tan felices. Luego hay quien opta por los vaqueros o quien se viste de princesa (como yo). Pero como en todo, para gustos, colores. Hace mucho tiempo, hablando un poco de tele, de series y eso, que Meredith (Anatomía de Grey) e Izzie hicieron la demostración perfecta: trámite rápido para una, boda de cuento para la otra. Salvando las distancias, yo le dejo las firmas a la Pedroche para convertirme en Cenicienta por un día. Una boda no es la ocasión de criticar desde el primer canapé a los novios de la tarta, no, es el momento en el que dos personas vuelven a reivindicar un mensaje claro, conciso y totalmente revelador: Juntos es mejor.