La ONU acepta a Palestina como Estado observador por 138 votos a favor y 9 en contra

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La Asamblea General de Naciones Unidas admitió este jueves a Pelestina como Estado observador por 138 votos a favor, 9 en contra y 41 abstenciones. La sociedad internacional teme represalias por parte de Israel y de la administración estadounidense.

Hace más de tres años que la Autoridad Palestina intentó denunciar los crímenes de guerra cometidos por Israel entre 2008 y 2009, durante la ofensiva Plomo Fundido en la que más de 1.400 palestinos perdieron la vida. Sin embargo, la fiscalía del CPI decidió en 2011 que dicha misión correspondía a los órganos competentes de la ONU en caso de que el territorio en cuestión fuera reconocido como Estado. Tras esta negativa, Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina puso sobre la mesa la posibilidad de llevar a cabo una demanda de ingreso de Palestina en la ONU como miembro de pleno de derecho, una determinación que precisa de la aprobación del Consejo de Seguridad, organismo en el que Estados Unidos tiene derecho a veto dada su condición de miembro permanente. Ante la complejidad de dichas posibilidades, Mahmud Abbas decidió comenzar por la Asamblea Nacional, donde Palestina goza de un estatuto de observador desde 1974.

La ONU acepta a Palestina

Este jueves, por 138 votos a favor, 9 en contra y 41 abstenciones, Palestina logró ser admitido por la Asamblea General de Naciones Unidas como "Estado observador no miembro", esto es, el mismo estatuto del que goza El Vaticano. A pesar de que esta nueva disposición abre a la Autoridad Palestina la puerta a su adhesión a convenciones internacionales, así como su ingreso en agencias de Naciones Unidas como la Organización Internacional del Trabajo, la Organización Mundial de la Salud o la Organización Internacional de Migraciones, lo que se dibuja como una evidente celebración para el pueblo palestino amenaza con un poderoso doble rasero. Y es que, a pesar de que la votación dota a la Autoridad Palestina del poder de denunciar a Israel ante la Corte Penal Internacional (CPI) por los presuntos genocidios y crímenes de guerra perpetrados por el estado vecino desde 2002, la amenaza de EEUU sigue siendo un obstáculo a tener en cuenta. Será el pueblo palestino el encargado de sopesar las múltiples intimidaciones a las que harían frente si decidiesen optar por demostrar los abusos cometidos por Israel durante los últimos años.

Yaser Arafat, un punto clave para la resolución del conflicto

El nuevo estatus permite a Palestina solicitar al CPI la apertura de una investigación sobre la muerte de Yaser Arafat, exhumado este martes tras los indicios de envenenamiento como causa principal de la misma. De comprobarse que el rais fue asesinado, los diálogos de paz entre ambos estados podrían verse influenciados por las represalias del pueblo palestino ante los órganos de justicia a los que ahora sí tiene acceso. En cambio, no sería ésta la única acción que la Autoridad Palestina podría llevar a cabo frente al estado israelí. Los múltiples y por todos asumidos asentamientos de población judía creados por Israel en Cisjordania y varios sectores de Jerusalén, también pueden ser objeto de denuncia, ya que el "traslado, por una potencia ocupante, de su población civil al territorio que ocupa", es considerado como crimen de guerra. También está tipificado como tal el "asentamiento de colonos en un territorio ocupado y los cambios en la composición demográfica de un territorio ocupado", una acción que Israel realiza sin complejos con el total consentimiento de su más fiel aliado, Estados Unidos.

El gigante estadounidense amenaza

Si el Estado Palestino llegara a llevar a cabo dichas acciones contra Israel, Estados Unidos no desbloqueará la ayuda de 154 millones de euros a la Autoridad Palestina que en la actualidad se halla congelada. Además, Ottawa amenaza con cerrar la delegación palestina en su territorio y no dejar fluir otra ayuda económica de 231 millones de euros cuyo beneficiario no es otro que el pueblo palestino. Por su parte, Israel, que podría legalizar nuevos asentamientos en Cisjordania desoyendo las consecuencias de dicha acción, es también recaudadora de impuestos de la Autoridad Palestina. Esto es, el estado israelí podría amenazar (en función de lo que acontezca durante los próximos meses), con cesar de revertirlos, lo cual empujaría a Palestina a una peligrosa bancarrota. Ajenos a toda posible represalia, los palestinos han dejado a un lado, tan solo por unas horas, las eventuales consecuencias que podrían sufrir si ponen en práctica un derecho legítimo a hacer justicia por las vidas que Israel se ha llevado por delante. Las calles palestinas se han llenado de ciudadanos de un pueblo reconocido como soberano por la Asamblea General de Naciones Unidas tras más de 45 años de ocupación y más de seis décadas de conflicto.

Fuente : Efe