Quiero ser monja, First Dates, Un príncipe para: la delgada línea entre el éxito y el fracaso en televisión

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Triunfar o fracasar en televisión con un reality muchas veces depende de pequeños detalles. Quiero ser monja, First Dates o Un príncipe para... son ejemplos claros.

Hace una semana que las chicas de 'Quiero ser monja' tomaban la decisión final, seguir con su vida normal o introducirse en la vida religiosa. Sin duda, este reality ha roto, en cierta medida, los esquemas de lo que estamos acostumbrados a ver en televisión donde priman los contenidos amorosos, sexuales y de pareja. Arrancó la primera semana con buenos datos (o al menos regulares) y con un gran recorrido en redes sociales, especialmente Twitter donde fue muy comentado. Sin embargo, a medida que han ido pasando las semanas las cifras se desinflaron y la última entrega congregó a menos del 4% de la audiencia. ¿Por qué? No hay una única razón, pero en nuestra opinión, quizás tenga algo que ver con la falta de conflicto o con que no hay un gran porcentaje de la población que pueda verse reflejado en este reality. Además, finalmente no muchas de ellas han optado por esta vida religiosa, y algunos de los conventos que participaron en el programa no están muy satisfechos con el resultado final.

En el polo opuesto se encuentra 'Un príncipe para...' que en su última entrega, si bien no fue la mejor en audiencia, consiguió acaparar mucha conversación y elevar a la fama a las 3 princesas que protagonizaron esta edición, Rym, Yiya y Marta. Aquí el amor por Dios se cambia por algo mucho más terrenal, llevado al extremo incluso, ya que son muchos hombres los que compiten por seducir a una mujer. Sin embargo, la forma de editar cada programa convirtiéndolo en puro entretenimiento es la clave de su éxito. Muy distinto, aunque también basado en el amor entre dos personas que acaban de conocerse ha llegado First Dates, el programa que está logrando levantar el access prime time de Cuatro y que parece que ha llegado para quedarse. Sin demasiada pomposidad y centrándose básicamente en las conversaciones entre dos personas que tienen una cita a ciegas, al final generan el morbo de saber si son compatibles o no. En definitiva, en un mundo como el de hoy, parece que lo que vende es la pasión y el conflicto y quizás por eso 'Quiero ser monja' no ha logrado convencer. ¿Qué opinas?