X-Men Apocalypse: Lobezno, Quicksilver y otros grandes momentos (Crítica)

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Bryan Singer peca de ambicioso y sucumbe ante el tentador recurso del 'fan service' que acaba convirtiéndose en lo mejor de X-Men Apocalypse con ayuda de Lobezno y Quicksilver.

El clip de X-Men Apocalypse protagonizado por Magneto que compartimos ayer en melty nos dio último chute de hype que necesitábamos antes del estreno en España de la enésima película de la Patrulla X. Bryan Singer le ha dado tantas vueltas a la historia que ha acabado haciendo un reboot de su propio trabajo, intentando corregir algunos errores y explotar varios recursos que siempre han funcionado. X-Men Apocalipsis es el final del camino, la tercera parte de una trilogía que comenzó el cineasta Matthew Vaugh con un toque fresco y minimalista en Primera Generación pero que ha terminado convirtiéndose en una saga ambiciosa en la que un villano interpretado por Oscar Isaac ha acabado casi ridiculizado por la obsesión del director de copiar la estética noventera y por las escenas de algunos personajes que en un principio parecen irrelevantes para la trama pero que acaban convirtiéndose en el principal reclamo de un público que espera atragantarse con el refresco desde la butaca mientras alucina en colores con secuencias como la que protagonizan Quicksilver y Lobezno.

Jennifer Lawrence tuvo que mentir para ser la Mística que vemos en X-Men Apocalypse, pero una vez más, a pesar de acabar chupando cámara como si esta película fuera un spin-off de Los Juegos del Hambre, son Michael Fassbender y James McAboy los que alcanzan ese pico de interpretación emotiva con la que los actores conectan con el público dando vida a Magneto y Charles Xavier respectivamente. Sin embargo, la historia de X-Men Apocalypse se distrae por el pecado de Bryan Singer de explotar demasiado el recurso del fan service. La escena de Quicksilver es para quitarse el sombrero y depositar en él el doble de lo que vale la entrada antes de entregárselo a los creadores de semejante secuencia, mientras que el cameo de Lobezno ofrece una salvaje referencia a uno de los momentos más icónicos de Wolverine: su huída del experimento Arma X. Pero estos dos elementos desvían nuestra mirada de la trama principal y la deja apenas sin tiempo, simplificando al villano de La Era de Apocalipsis y dejándolo en un micro imperio que los mutantes tardan solamente un día en desmantelar. ¿Crees que Bryan Singer merece más oportunidades?